ESTRENO TARDIO - THE WARD - CRITICA



Dirección: John Carpenter
Guion: Shawn y Michael Rasmussen
País: EE.UU
Género: Thriller/Terror
Año: 2011

Narra como una chica, Kristen, se encuentra recluida en un hospital psiquiátrico contra su voluntad, algo le impide recordar el motivo por el que está ahí y mucho menos algún dato sobre su vida. Comenzara a descubrir que lo que acontece en ese lugar está fuera de lo común.

Jamás fui un adepto de Carpenter, aunque no es impedimento para valorar sus diferentes incursiones en ciertos géneros, desde la aventura de ciencia ficción al terror e incluso la comedia. Capaz de moldear ideas complejas en productos altamente entretenidos, recordando piezas como ‘La cosa’, ‘Halloween’ o ‘Escape de Nueva York’; sin embargo tuvo una época decadente al involucrándose en proyectos más cercanos a la serie B decente y algo recalcitrante. Ahora después de un merecido receso por ser un continuo luchador sacando adelante films de forma independiente, nos brinda un thriller psicológico con una pizca de terror casi de manual y pocos momentos inspirados.

El film es fluido narrativamente con un montaje coherente nada sorprendente y eso a la vez es su mayor deficiencia, pues el espectador prácticamente vislumbra que puede pasar posteriormente, por eso el ritmo constante se torna monótono porque los elementos visuales, como sonoros para generar tensión son reciclados, se agradece que no se vuelvan cansinos y den leves sobresaltos, pues al menos mantiene el interés hasta el desenlace. Hablando del final solo diré que salva parcialmente el conjunto en una resolución interesante, pero que baja en intensidad al presentarse dialogo expositivo, después se da un remate previsible.

La puesta en escena es funcional, cuyo lenguaje tiene un potencial desaprovechado aunque como estudio psíquico a los personajes sobresale absolutamente, pues imposibilita conjeturar su fortuna. Verán se nos presentan unos caracteres que aparentemente están predispuestos y algo arquetípicos pero en ironía pura serán la sorpresa del metraje, no el relato mismo.

En conclusión, nos deja ver que John ha envejecido en su técnica fílmica, mas no en pulso narrativo totalmente, puede entretenernos todavía y podría aun si hubiera contado con un mejor guion. A pesar de su apogeo y declive, deseo exaltar nuevamente la voluntad e ímpetu de un realizador que ha logrado surgir entre las cenizas de lo que fueron los grandiosos años del celuloide y no el remedo de industria actual.

Por OSCAR CABRERA


  

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