QUICK CRITIQUES XLI - IMPRESIONES FILMICAS

Esta sección nació hace años de la necesidad de compartir impresiones cinéfilas en el momento, aunque también surge del deseo por ahondar en lo humano en las películas, intentando comprender lo que se cuenta, el porque, y como impacta en el ser. Por ello, siempre es muy especial regresar con obras que realmente  captaron mi atención, como la desconcertante e incomoda opera prima de Kane Parsons, el retorno del humanista Christopher Nolan y la mas lograda entrega del Hombre Araña.  


Backrooms



Es acerca de los bucles del ego, la memoria difusa y diluida de la identidad dispersa, fragmentada, en una gran alegoría visual tan ambigua como desconcertante, aunque cercana y familiar, paradójicamente, y que recuerda a los espacios de David Lynch o Kiyoshi Kurosawa. Atreviéndose a huir del confort de obras surrealistas similares como Exit 8, de Genki Kawamura, pero igual de interesante.

Kane Parsons logra una disección psíquica correcta y con sentido en la aparente sin razón, hacia un todo emocional cohesionado y coherente dentro de un guión de estructura engañosamente sencilla. Los tiempos encajan, los espacios cotidianos son tan reconocibles que descolocan y activan el autoengaño para hacernos creer que no resulta, sin embargo, podría sacar al espectador del mismo, al igual que a sus protagonistas.



La Odisea



Además de filmar un honesto alegato antiguerra, Christopher Nolan por fin ha recuperado aquello que había olvidado en sus recientes películas, la complejidad y sensibilidad humana.
Convirtiendo su visión de La Odisea en un necesario llamado a la memoria, pues al olvidar, repetimos aquello que lastima al otro y deteriora el interior.

La memoria, siendo una gran constante en la filmografía del director, tiene un desarrollo cercano y empático como en sus primeras obras, pues al recordar y afrontar esa nostalgia dulce y desoladora, entre la culpa, el trauma, el gozo o el amor, se afirma la identidad en una conciencia real de la totalidad humana, evitando caer en la deriva del ego, y así, el ser regresa a sí mismo, tal como Odiseo.

Hay seres provistos de humanidad y ya no son meros vehículos de exposición, bueno, parcialmente. Agregando mayores matices que dan peso a su contexto como fantasía claroscura. Todos los roles, sin importar el tiempo en pantalla, son pertinentes en esta muy cuidada epopeya intimista.

Spider-Man: Un nuevo día


Continúa el fanservice, los cameos de tramite y la narrativa funcional, sin embargo, por fin existe un tratamiento digno de los dilemas y las reales emociones. Inclusive hay pinceladas de complejidad psicológica tanto en su protagonista -era hora- como en el verdadero elenco de apoyo con Frank Castle (Punisher), Michelle Jones, o Jean Grey.

No existe un antagonista convencional, pues mediante la lucha interna del héroe titular hay una acertada aproximación al reconocimiento de los polos complementarios (oscuridad y luz) en nuestra condición humana. En su empaque de espectáculo palomitero, se agradece un balance con el factor humano en la Odisea de un Peter Parker que se reencuentra luego de la deriva, el dolor y el trauma en su orgánico desarrollo, espontáneo y fluido, a diferencia del endeble e impostado superhéroe de la anterior y olvidable trilogía de la factoría Marvel.

Por
Oscar Alejandro Cabrera

Comentarios

  1. Gracias por las breves pero sinceras apreciaciones de las películas, aún no me decido a si vale la pena ver backrooms, pero con su crítica suena más interesante.

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