QUICK CRITIQUES XIV - IMPRESIONES FILMICAS

Tenemos para comenzar Marzo dos piezas de sabor fantástico, pero con sus pros y contras como podrían imaginar. La primera es una re-imaginación del relato de Mary Shelley segun Max Landis y Paul McGuigan y la otra es el retorno de Alex Proyas.



Victor Frankenstein



Max Landis tiene el problema -mas que notorio en American Ultra- en sus guiones de presentar varias buenas ideas a la vez pero no desarrollarlas en totalidad por falta de enfoque e ir demasiado deprisa. Sin embargo Paul McGuigan -quien por fin regresa luego de la estimable Push- consigue llevar por buen camino el relato en su conjunto. 

Se las arregla para tomar situaciones, dilemas o trasfondos apenas señalados o descritos y aprovecharlos al máximo, de acuerdo con los dispuesto. Por supuesto que no llega a ser profundo, aunque al menos consigue transmitir lo que Landis quería de manera eficaz. Todo en una lograda cohesión fluida que integra con pinzas y concreta parcialmente sus piezas, que a pesar de quedar algunas a medias, en general no perjudica la entretenida progresión. En otras palabras, faltan matices y aun así funciona en crudo sin irritar o sacar de la inmersión. 

Posee diálogos y momentos sobresalientes de personajes interesantes, como otros que se disipan por el desperdicio. Pero al final es tan disfrutable y de cierta manera es refrescante su re-interpretación. 







Dioses de Egipto



Fue divertida a pesar de sus problemas. No es una buena cinta en su totalidad, pero tampoco es el absoluto desastre del que se habla. 

Siempre he admirado el trabajo de Alex Proyas y su aporte al genero fantástico -sobresale en la ciencia-ficción- ofreciendo no solo historias correctas y entretenidas, sino exuberantes universos de genuina fascinación por sus planteamientos e ideas complejas. Claro que también tiene un lado ligero y a veces pierde el equilibrio. Algunas demasiado densas -eso ya es relativo en gustos, a mi me encanta- y otras son algo naif en tono. 

Dioses de Egipto es un ejemplo de lo segundo. Muy lejos de las prolijas, inteligentes y entrañables obras como El Cuervo o Dark City -mi favorita-, y mas cercana a Yo,Robot pero mas disuelto. 

Sin rodeos tiene un desarrollo tanto narrativo como de personajes estándar en la vertiente mas clásica de la épica. Todo es demasiado convencional. Incluso algunas situaciones e interacciones son forzadas o ridículas de plano. Comprendo la intención, pero cuando desde el principio no emites al publico la sensación de necesidad o peligro con sosos individuos que ni siquiera inspiran carisma, estamos en problemas. 

Plantea una moraleja optima a la par de una muy interesante lectura mitológica, sin embargo todo se disipa y es opacado por diseños y texturas impecables e imaginativas en entornos conseguidos y efectos creativos. 

Podrían decir que parece la cinemática de un videojuego, aunque algunos juegos tienen al menos una trama mas consistente y trabajada. 

Ojala Proyas retorne con un relato modesto, así recordaría como contar una historia. Lo digo porque soy consciente de su potencial y puede dar algo mejor que este cuento apenas aceptable.  







Por
Oscar Cabrera



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