CLASICO - BARRY LYNDON - CRITICA



Guion y Dirección: Stanley Kubrick
Género: Drama
País: Reino Unido
Año: 1975

Basado en la novela de William Makepeace Thackeray.

Relata el ascenso y caída del irlandés Redmond Barry dentro de la alta sociedad inglesa para convertirse en Barry Lyndon durante el siglo XVIII. Un recorrido revestido de actos y sucesos más infortunados que afables, hasta una amarga resolución.  

Un Kubrick ecléctico de los setenta quiso descansar del estruendo alegórico y mediático de su magnifica naranja, la cual por su naturaleza transgresora fue corrosiva para el individuo conservador promedio de esa década. Por ello nos brindo un viaje fílmico de lirica contemplativa e implícita en planteamientos, cuya sutileza se sostiene.



Provista de un arduo preciosismo en sus encuadres, tuve reminiscencias estéticas hacia obras pictóricas de la época cuando utiliza acercamientos del zoom, aplanando la toma. Doy mención honorifica al empleo de las cámaras BNC Mitchell con los lentes especiales Zeiss, conseguidos astutamente de la NASA para las escenas nocturnas en vela y así proyectar más credibilidad.



Su director es implacable con los personajes al hilvanar destinos nada complacientes, pues progresan de acuerdo a la repercusión de sus decisiones, depende ya del espectador juzgarlos, o acondicionarlos a sus confortables valores. Redmond Barry es un tópico dentro de los protagonistas del universo Kubrick, un vehículo corruptible para reflejar una condición humana cuestionable, sin embargo ausente de cualquier juicio moral; mostrándolo de manera honesta y franca con todo el potencial positivo, como también en su vulnerable orientación existencial.

El humor negro recurrente posiciona la innata fragilidad del ser, complementada con los minuciosos y cuidados planos de extenuante trabajo compositivo. No más es ver ciertos travelilings paralelos, paneos depurados u otros ángulos clásicos de cámara efervescentes para obtener vitalidad expresiva.



La establecida ética intrínseca permite que el conjunto sea relevante actualmente, siendo universal en mensaje y trasfondo social. Otras piezas de época lo intentan y fracasan, contadas veces aclaro, pero esta sobresale por la atención al detalle, fluida narrativa concisa y apartar los efectismos sentimentales. Nada perecedera en su impacto hasta el melancólico final, luego del concreto abanico de emociones.

Algunos percibirán tediosa la cinta por su ritmo, no obstante con la correcta disposición anímica serán envueltos por una travesía vital provista tanto de escollos, o júbilos indescriptibles sin tapujos. Realmente intensa y verosímil, estableciéndose en mi grata opinión como el trabajo más completo de Stanley Kubrick.

Por OSCAR CABRERA



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