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Dirección: Duncan Jones 
Guion: Ben Ripley     
País: EE.UU         
Género: Ciencia ficción/Thriller
Año: 2011      

Nos relata como el capitan Colter Stevens, un soldado que forma parte de un programa experimental del gobierno para indagar en una serie de atentados terroristas, tiene la mision de experimentar varias veces la tentativa homicida a un tren hasta averiguar quien es el culpable. Guiado por una oficial de comunicaciones, hará el viaje a ese momento pasado por ocho minutos y conocera ahí a una pasajera con la que se implicara emocionalmente.

Sabemos lo increíblemente arduo que es hacer cine al requerir de una voluntad y determinación que solo la poseen unos pocos.  Por ello es gratificante ver como en esta fulgurante producción se muestran definidos elementos estéticos en la puesta en escena al servicio eficaz de la historia, cuya narración es fluida y concisa repleta de imprescindibles detalles gracias al impecable montaje, conservando su linealidad favorecida por el ingenioso uso del flashback, recurso utilizado constantemente sin novedad hoy en día.

Posee una vastedad argumentativa magníficamente conectada en cada segmento  semejante a un crescendo musical, pues su pulso aumenta al pasar el metraje sorprendiéndonos con nuevas piezas en este rompecabezas fílmico. Aquí no solo se nos revelan acontecimientos esclarecedores para llegar al propósito antiterrorista, también nos desvelan los conflictos emocionales y motivaciones de cada personaje, brindándonos sagazmente instantes álgidos en el reconocimiento del ser mediante inefables sentimientos latentes en su condición; en otras palabras, se consigue que el espectador comprenda el valor en la potencial riqueza de nuestra existencia sin apelar a sermones gastados, como en dispendiosas y pretenciosas obras con dialéctica elemental carentes de real reflexión interna del contenido y legitimo estudio psicológico; como ejemplo tomare ‘Avatar’ de James Cameron.

Las interpretaciones están muy bien construidas, destacando al protagonista Jake Gillenhaal con una notable evolución en su carácter frente al personaje de Michele Monahan como motivación  afectiva de su búsqueda vital resultando muy creíbles. Destaco también a la actriz Vera Farmiga por la candidez y compasión plasmadas con naturalidad en su papel.

En conclusión, el realizador nos ofrece  una detallada exploración ontológica camuflada en un atractivo paquete de entretenimiento efectista y posiblemente comercial, aunque el devenir de los acontecimientos no es forzado, evitando claudicar hacia la conformidad. Definitivamente el film tiene rasgos en común con otras realizaciones como ‘Total Recall’ de Paul Verheoven o ‘Existenz’ de David Cronenberg, mis recomendaciones de esta semana.

Por: OSCAR CABRERA


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